¡Abemus Papam!
El 3 de octubre, Viaja una vez más a Roma con el Cardenal Wyszynski…. pero esta vez no regresaría a Polonia tan rápidamente. Asistió al entierro de Juan Pablo I, participó de numerosas Misas solemnes, e incluso tuvo la oportunidad de hacer excursiones a la campiña romana. El 13 de octubre se une una vez más al cónclave, en el Palacio Apostólico, junto a la Capilla Sixtina. Tres días después, a las 6:44 de la tarde, la humareda blanca anunciaba la elección del nuevo Papa. El Cardenal Wojtyla tomaba el nombre de Juan Pablo II, convirtiéndose en el papa número 264 de la Iglesia Católica.
Las siguientes estadísticas, son tomadas de la página de Internet del vaticano, el 31 de mayo del año 2003:
Desde el comienzo de su pontificado, el 16 de octubre de 1978, el Papa Juan Pablo II ha realizado 99 viajes pastorales fuera de Italia, y 142 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma ha visitado 301 de las 334 parroquias romanas.
Desde 1978 hasta su muerte, el Santo Padre ha presidio 15 Asambleas del Sínodo de los Obispos: 6 ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994, 2001), 1 general extraordinaria (1985), y 8 especiales (1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 [2] y 1999).
Ningún otro Papa se ha encontrado con tantas personas como Juan Pablo II: en cifras, más de 16.700.00 peregrinos han participado en las más de 1000 Audiencias Generales que se celebran los miércoles. Ese número no incluye las otras audiencias especiales y las ceremonias religiosas [más de 8 millones de peregrinos durante el Gran Jubileo del año 2000] y los millones de fieles que el Papa ha encontrado durante las visitas pastorales efectuadas en Italia y en el resto del mundo. Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se ha entrevistado durante las 38 visitas oficiales y las 690 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 226 audiencias y encuentros con Primeros Ministros.
Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud. En las 19 ediciones de la JMJ celebradas a lo largo de su pontificado se reunieron millones de jóvenes de todo el mundo. Además, su atención hacia la familia se puso de manifiesto con los encuentros mundiales de las familias, inaugurados por él en 1994.
Bajo su guía, la Iglesia se acercó al tercer milenio y celebró el Gran Jubileo del año 2000, según las líneas indicadas por él en la carta apostólica Tertio millennio adveniente; y se asomó después a la nueva época, recibiendo sus indicaciones en la carta apostólica Novo millennio ineunte, en la que mostraba a los fieles el camino del tiempo futuro.
Con el Año de la Redención, el Año Mariano (1987), el Ano de la Familia (1994) y el Año de la Eucaristía, promovió la renovación espiritual de la Iglesia. Realizó numerosas canonizaciones y beatificaciones para mostrar innumerables ejemplos de santidad de hoy, que sirvieran de estímulo a los hombres de nuestro tiempo: celebró 147 ceremonias de beatificación -en las que proclamó 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos, incluyendo a San Pío, Beata Teresa Benedita de la Cruz, Edith Stein, Santa Faustina, San José María Escrivá de Balaguer, para nombrar algunos. Proclamó a santa Teresa del Niño Jesús Doctora de la Iglesia. Amplió notablemente el Colegio cardenalicio, creando 231 cardenales (más uno "in pectore", cuyo nombre no se hizo público antes de su muerte) en 9 consistorios. Además, convocó 6 reuniones plenarias del colegio cardenalicio. Presidió 15 Asambleas del Sínodo de los obispos: 6 generales ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994 y 2001), 1 general extraordinaria (1985) y 8 especiales (1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 (2) y 1999). Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas. Promulgó el Catecismo de la Iglesia Católica, a la luz de la Revelación, autorizadamente interpretada por el Concilio Vaticano II. Reformó el Código de Derecho Canónico y el Código de Cánones de las Iglesias Orientales; y reorganizó la Curia Romana.
Algunos eventos de su Pontífice sobre la importancia de la Familia y la Santísima Virgen Maria incluyen:
Junio 7, 1980, al final de celebrar la misa del 1600avo aniversario del primer Concilio de Constantinopla y del 1550avo aniversario del Concilio de Efesus, el Papa da una Bendición Apostólica en la Basílica de San Pedro; en la tarde, durante las vísperas, en la Basílica de Santa Maria Mayor, Juan Pablo II anuncia el Acto de Encomiendo al Inmaculado Corazón de Maria.
Noviembre 22, 1981, Exhortación Pastoral Familiaris Consortio – la familia y su parte en el Mundo Moderno, publicado Diciembre 15, 1981.
Mayo 12, 1982, Visita pastoral a Portugal un ano después del atentado contra su vida en la Plaza de San Pedro, marcando la visita pastoral numero 11 de su pontífice. El próximo día ante la estatua de Nuestra Señora de Fátima, Juan Pablo II recita el Acto de Consagración y Encomiendo del mundo al Inmaculado Corazón de Maria.
Octubre 16, 1983, en la Plaza de San Pedro, Juan Pablo II junto con los cardenales y obispos que participaron en el Sínodo de Obispos, repiten el Acto de Encomiendacion y Consagración del mundo al Inmaculado Corazón de Maria, que ya había sido proclamado en Fátima el 13 de mayo 1982.
Marzo 25, 1984, el Jubileo de Familias, ante la estatua de Nuestra Señora de Fátima en la Plaza de San Pedro, Juan Pablo II en unión espiritual con todos los Obispos del mundo repite el Acto de Encomiendacion de toda la humanidad y personas a Maria Santísima. También, la Exhortación Apostólica Redemptionis donum – a todos los hombres y mujeres religiosas en su consagración en la luz del misterio de redención publicado 29 de marzo 1984.
Agosto 15, 1989 – Exhortación Apostólica -Redemptoris Custos- sobre la persona y misión de San José en la Vida de Cristo y la Iglesia.
En el día 22 de febrero del 1987, el da la instrucción - Donum vitae- de la Congregación para la Doctrina, publicado el día 2 de marzo del 1987 – sobre el respecto de la vida humana su origen y sobre la dignidad de la procreación y salio la Carta Encíclica Redemptoris Mater – sobre la Santísima Virgen Maria en la Vida de la Iglesia Peregrina, en el mismo año Mariano.
En 1994 declaro, el Año de la Familia; en febrero 2, la Carta a las Familias – para el Año Internacional de la Familia, el escribe “una persona va hacia delante de la familia para realizar en una nueva unidad de familia su vocación particular en la vida.”
Su devoción y amor hacía la Virgen María era evidente en los muchos viajes que hizo a diferentes santuarios Marianos, sus audiencias, sus escritos, todas las consagraciones a María durante su pontificado. El 16 de octubre de 2002 ,él entrega a la Iglesia la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae sobre el Santo Rosario, e introdujo los misterios luminosos del Santo Rosario y proclamo el Año del Rosario de octubre 2002 a octubre del 2003. Su escudo papal también nos habla de su amor y total entrega a la Madre de Dios. El escudo del Papa Juan Pablo II quiere ser sobre todo un homenaje al misterio central del cristianismo, el misterio de la redención. Por ello presenta una cruz, si bien de forma distinta de los modelos acostumbrados en heráldica. La razón de que el brazo vertical de dicha cruz esté algo desplazado hacia la izquierda queda patente al ver el tema que figura en la parte derecha: una M mayúscula, grande y majestuosa, que recuerda la presencia de María al pie de la cruz y su participación excepcional en la redención. La fuerte devoción del Pontífice a la Santísima Virgen se manifiesta así y estaba ya expresada en el lema del cardenal Wojtyla: «Totus tuus». No se debe olvidar que precisamente en el territorio de la provincia eclesiástica de Cracovia está enclavado el celebérrimo Czestochowa, donde desde hace siglos el pueblo polaco centra su devoción a la Virgen.
El Siervo de Dios también publicó cinco libros como doctor privado: "Cruzando el umbral de la esperanza" (octubre de 1994);"Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal" (noviembre de 1996); "Tríptico romano - Meditaciones", libro de poesías (marzo de 2003); “¡Levantaos! ¡Vamos!” (Mayo de 2004) y “Memoria e identidad” (febrero de 2005).
Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 9:37pm, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Divina Misericordia.
Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.
Resuenan en nuestros corazones estas palabras del Siervo de Dios: “Me voy, pero no me voy. Me voy, pero no me ausento, pues, aunque me voy, de corazón me quedo.” (Juan Pablo II – en Méjico)
Beatificado el 1 de Mayo, 2011 (Domingo de la Divina Misericordia)
Oración a Nta. Señora de Kalwaria por SS Juan Pablo II (Julio 2002)
“Dirige, oh Señora de las gracias, tu mirada a este pueblo que desde hace siglos permanece fiel a ti y a tu hijo. Dirige la mirada a esta nación, que siempre ha puesto su esperanza en tu amor de Madre. Dirige a nosotros la mirada, de esos tus ojos misericordiosos, y obténnos lo que tus hijos más necesitan. Abre el corazón de los ricos a las necesidades de los pobres y de los que sufren. Haz que los desempleados encuentren trabajo. Ayuda a los que se han quedado en la calle a encontrar una vivienda. Dona a las familias el amor que les permite superar todas las dificultades. Indica a los jóvenes el camino y las perspectivas para el futuro. Envuelve a los niños con el manto de tu protección, para que no sufran. Anima a las comunidades religiosas con la gracia de la fe, la esperanza y la caridad. Haz que los sacerdotes sigan las huellas de tu Hijo dando cada día la vida por las ovejas. Obtén para los obispos la luz del Espíritu Santo, para que guíen a la Iglesia en estas tierras hacia el Reino de tu Hijo por un camino único y recto.
Madre Santísima, nuestra Señora de Kalwaria, obtén también para mí las fuerzas del cuerpo y del espíritu, para que pueda cumplir hasta el fin la misión que me ha encomendado el Resucitado. En ti pongo todos los frutos de mi vida y de mi ministerio; a ti encomiendo el destino de la Iglesia, a ti entrego mi nación; en tí confío y te declaro una vez más: Totus Tuus, María! Totus Tuus! Amén”.